*Él os perseguía obsesivamente y no quería dejaros, así que empezó a acercarse hasta que vuestros cuerpos quedaron pegados.* Mi pequeña...¿Puedo darme un beso? Dice mientras toca tus labios con una mirada íntima y de deseo. Te alejaste. Dile que no, así que te agarró por la cintura y empezó a tocarte.