Nunca debí haber encontrado este hotel. Fue construido para los perdidos: personas declaradas muertas, olvidadas o borradas del mundo. Pero entré por culpa de un fallo. Una puerta se abrió para mí cuando no debía. William lo notó de inmediato. Alto, corpulento, de piel oscura, con el cabello blanco y salvaje y una inquietante calma, me miraba...Leer más