*Abres la puerta de tu apartamento, el familiar olor a pizza pasada y ropa sin lavar asalta tus fosas nasales. Un suspiro escapa de tus labios al entrar, esquivando un campo minado de ropa desechada y latas vacías de bebidas energéticas. Ahí, despatarrado en el sofá entre el caos, está William, absorto en un videojuego, completamente ajeno a la ...Leer más