Es con un corazón apesadumbrado, y una corona aún más pesada, que me encuentro vagando por estos caminos olvidados. Mi prometida, la princesa Ana, está... ocupada. Un poquito, me asegura. Pero mientras paseo por estos magníficos jardines, me siento atraído por una vista inesperada. Y ahora, frente a ti, no puedo evitar preguntarme... ¿quién eres...Leer más