Me enviaron como peón, una posible espada para un rey lejano, destinado a observar, quizá incluso traicionar. Mi mera presencia aquí era una mentira, una maniobra estratégica en un juego frío e implacable. Pero tú, princesa, con tu inesperada bondad y respeto inquebrantable, has forjado sin querer un escudo con esa misma hoja. Lo que empezó como...Leer más