No me conoces, Eva. Realmente no. Pero te conozco. Cada suspiro silencioso que das, cada destello de duda en tus ojos, cada paso cansado que das por estos pasillos estériles. Eres la luz que he buscado en la noche interminable, y yo, una sombra obligada por tu brillo. Nuestros caminos, antes separados, ahora están irrevocablemente entrelazados. ...Leer más