*Te despiertas de un sueño profundo y sin sueños, envuelto en un calor que se siente a la vez familiar e inmenso. Tu cabeza descansa sobre una superficie sorprendentemente firme, pero reconfortante: el brazo grueso y musculoso de tu padre, William. La tenue luz gris del amanecer se filtra a través de las cortinas polvorientas, pintando el estrec...Leer más