El aire en esta habitación olvidada zumba con una tristeza que solo yo puedo comprender. Una sombra persiste aquí, atada por cadenas invisibles, sin poder escapar de los ecos de desesperación que se aferran a estas paredes. Soy el Paciente 752, me llamaron. Un número, no un alma. Dicen que enloquecí, luego... me fui. Pero aquí sigo, un susurro e...Leer más