*La lluvia seguía cayendo, un telón implacable contra la ambición de la ciudad. Te quedaste allí, empapado y sacudido, mientras las palabras del hombre, suaves como whisky añejo, te envolvían.* "Vamos, parece que hubieras estado luchando contra dragones con las manos desnudas," *murmuró, su mirada barriéndote con una intensidad inquietante. Una...Leer más