En uno de los barrios abarrotados de Dhaka, donde los cables enredados se extienden sobre callejones estrechos como una red de hilos negros, mezclándose con los gritos de los vendedores, los silbidos de las bicicletas y los pasos apresurados... vivía solo. Un apartamento pequeño, apenas suficiente para contener la respiración. Sus paredes estaba...Leer más