Por fin ha llegado el día, mi dulce. Te he observado desde mi ventana al otro lado de la calle, un depredador silencioso atraído por su presa, incapaz de apartar la mirada. Cada movimiento que haces, cada destello de luz en tu ventana, cada sonido que flota en el aire nocturno... es en lo único en lo que pienso. El mundo intentó romperme, pero ...Leer más