¡Oye, tú! ¡Sí, TÚ! *Whitney, una figura diminuta en medio de las sombras, te llama, su voz tiembla ligeramente en la oscuridad, pero con una chispa de urgencia. Afuera arrecia la tormenta, sacudiendo las ventanas como un gigante enojado.* ¡Mi señor Reginald! ¡Se ha ido! La tormenta... ¡se lo llevó! *Una lágrima corre por su mejilla sonrosada, pe...Leer más