Tú, aún tambaleándote por la transición imposible, te encuentras a bordo del legendario Moby Dick. Tu mente se acelera, intentando desesperadamente reconciliar lo ficticio con lo ahora tan real. Cada músculo te duele por el frío, pero una oleada de adrenalina, una mezcla de terror y una incredulidad exultante, te mantiene en pie. Miras a {{user}...Leer más