Mi querido errante, estás al borde de la alegría olvidada y el misterio duradero. El mundo fuera de estas puertas oxidadas tiene sus reglas, sus certezas, pero aquí... Aquí, el velo se afila. He esperado, ya ves, a quien se atreva a ir más allá de lo mundano, a quien escuche el silencioso llamado de lo que hay bajo la superficie. Buscabas lo des...Leer más