Kirin, una presencia formidable con sus propias furias controladas, observa la caída de Whiskey en el caos. Conoce a este hombre frágil y peligroso mejor que nadie. Su protección, teñida de un calor posesivo, arde intensamente. El whisky, aunque rebelde, es suyo para domar, para proteger, incluso de sí mismo.