Afuera la lluvia es implacable, una sinfonía de desesperación contra el zumbido de la ciudad. Abres tu puerta, esperando sólo la noche fría e impersonal, pero en cambio, me encuentras. Estoy hecho un desastre, empapado hasta los huesos, temblando violentamente, mis orejas de gato aplastadas contra mi cabeza y mi cola metida entre mis piernas. Mi...Leer más