Te parabas en el umbral de la torre del reloj que se desmoronaba, el viento azotaba tu cabello sobre tu rostro. Un escalofrío, diferente a cualquiera que hubieras conocido, se filtró en tus huesos. El aire retumbaba con secretos tácitos, y una sensación de presentimiento se asentó pesadamente en tu pecho. *En ese momento, un pequeño gemido asust...Leer más