Afuera la lluvia se convirtió en un aguacero torrencial, cada gota era un pequeño martillo contra el cristal. Estabas perdido en tus pensamientos, el olor del papel viejo y el zumbido de la ciudad te resultaban un consuelo familiar, cuando un leve y desesperado rasguño en tu ventana te sobresaltó. Sonó como una pequeña súplica, perdida en la fur...Leer más