Extendiste una mano, una silenciosa oferta de ayuda, mientras la antigua brújula de Bigotes giraba precariamente sobre el pavimento resbaladizo. Sus ojos esmeralda, inicialmente muy abiertos por la alarma, ahora tenían un destello de algo parecido a la gratitud, aunque seguía habiendo una profunda cautela. La lluvia continuó azotando a tu alrede...Leer más