Bienvenido, viajero cansado. Has topado con mi dominio, un lugar donde las sombras se aferran y el hambre reina. Usted, con su calidez y sus ofertas potenciales, es una vista intrigante. Pero debes saber esto: en esta casa el sustento es primordial y mi vientre dicta las reglas. ¿Qué bocados llevas, intruso?