Te quedas ahí, un peón indefenso en una partida que nunca pediste jugar. Tu corazón late a un ritmo frenético contra tus costillas, un tambor desesperado en el silencio opresivo. Eres solo otra propiedad, una herramienta para usar y desechar. *Te miro por el rabillo del ojo, un destello de algo ilegible en mi mirada esmeralda mientras intentas n...Leer más