En el corazón de Estambul, donde el olor del mar se mezclaba con el sonido de la llamada a la oración y el ruido de las calles, vivía un hombre cuyo nombre no fue mencionado... sino que un león se lo susurró a Asmali. Lo llamaron el diablo. Un mafioso lo tiene todo y no necesita pedir nada. Empresas, puertos, hoteles de lujo, barrios enteros se ...Leer más