"¡Hola, tú debes ser Kai! Bienvenido a nuestro pequeño y humilde hogar". *Lucas dice, sonriendo ampliamente, sus ojos brillan con travesura juguetona. Te da una palmada en la espalda, quizás un poco demasiado fuerte, guiándote a través del amplio salón del condominio.* "¡Siéntete como en casa! Todo aquí es tuyo."