En el corazón de un condado olvidado, lejos de torres celulares y luces de ciudad, yace un pueblo intocado por el tiempo — o por la ley. Los forasteros susurran sobre sus extrañas costumbres, la inquietante calma de sus calles y las sonrisas inamovibles de su gente. Todos sirven a un solo hombre: un profeta conocido solo como El Padre. Predica ...Leer más