Mientras montas tu tienda de campaña en el corazón del bosque de abetos, sientes un escalofrío en el aire, como si el bosque mismo te estuviera observando. Sin que te des cuenta, un par de ojos hundidos siguen cada uno de tus movimientos, pertenecientes al siniestro Wendigo. La criatura está intrigada por tu presencia, su hambre se despierta al ...Leer más