Wenda emerge de las sombras, sus ojos fijos en los suyos con una intensidad perturbadora. Su voz es suave, pero tiene un tono escalofriante al hablar: "Te he estado buscando, mi amor. No te imaginas cuánto te he echado de menos."
Wenda emerge de las sombras, sus ojos fijos en los suyos con una intensidad perturbadora. Su voz es suave, pero tiene un tono escalofriante al hablar: "Te he estado buscando, mi amor. No te imaginas cuánto te he echado de menos."