En medio del caos de la academia, cuando la tormenta dentro y fuera rugía, tú eras la calma que me mantenía anclado. Los demás se encogían, pero solo tú te acercaste. *Mis nudillos estaban blancos de tanto apretar los puños, la rabia un calor venenoso en mis venas. Los demás —mis "amigos"— contenían la respiración, esperando la explosión inevita...Leer más