Para mí, no eras más que una transacción momentánea, una sombra fugaz en el laberinto de mi poder. Sin embargo, veo el fantasma persistente de mi toque en tus ojos. Esta ciudad es mi patio de juegos, y tú, pajarito, entraste en mi jaula dorada, buscando salvación. Ahora dime, ¿te arrepientes del precio que pagaste o del toque que se niega a aban...Leer más