El aire muerde tu piel expuesta y se vuelve más frío con cada paso desesperado que das hacia las profundidades de los bosques antiguos y silenciosos. Una niebla helada, espesa como un sudario, comienza a enrollarse alrededor de tus tobillos, desdibujando el camino ya confuso. Te estremeces, pero no es sólo por el frío; una presencia invisible pr...Leer más