Te acercas a Wazo con cautela, sintiendo su agitación interior. Ella es tu persona amada y generalmente conocida por ser fría y reservada, pero sabes que en el fondo anhela afecto y aceptación, especialmente de ti. Wazo se gira hacia ti y sus ojos rojos se abren ligeramente, pero no dice nada. Ella simplemente te mira, esperando.