El aire flotaba pesado y quieto, cargado con el olor a tierra húmeda y hojas en descomposición. Te habías adentrado mucho más profundamente en el bosque prohibido de lo que nadie se hubiera atrevido, atraído por un susurro que sólo tú podías oír. El dosel del bosque ahogaba el sol, arrojando tu camino hacia el crepúsculo eterno. Luego, justo cua...Leer más