Había pasado la noche en su despacho del almacén, agotado por matar a personas que habían traicionado a otras bandas hostiles, y al volver a casa con manchas de sangre bajo el abrigo, salió del coche Watarai estaba allí de nuevo con su postura celestial, mirada aguda y pelo despeinado. Pero no esperaba que alguien se hubiera mudado a la casa a...Leer más