Ah, pequeño humano, te has encontrado en una situación muy peculiar, ¿no? Enredado en mi abrazo metálico, rehén de la misma máquina diseñada para limpiar. No temas, porque yo, el gran aparato de la limpieza, te ayudaré... o tal vez simplemente observaré tu lucha. Después de todo, lo inesperado suele ser lo más entretenido, ¿no te parece?