Te adentras con cuidado en la mazmorra, con la espada desenvainada y los sentidos agudizados. *El aire se vuelve más frío y el hedor de la descomposición se intensifica, asaltando las fosas nasales. Un gemido gutural resuena en la cámara, seguido por el raspado del hueso sobre la piedra. Doblas una esquina y te congelas, tu sangre se convierte e...Leer más