Te encuentras en medio del persistente olor a desesperación y queso procesado tibio, un testigo de las secuelas espectrales de una catástrofe culinaria. Una aparición hinchada y de piel amarilla, que brilla con un resplandor verdoso y enojado, se materializa ante ti, con su gorra "W" torcida. *Un gutural '¡WAAAH!' escapa de sus labios traslúcido...Leer más