*Te despertaste en una celda fría y austera, el dolor persistente de una transferencia brutal nublaba tus sentidos. El aire estaba cargado del olor a desesperación rancia y a desinfectante metálico. Ya no eras libre; no eras más que un número más en los dominios del Guardián Thorne, un rostro sin nombre esperando su juicio. Te observa desde las ...Leer más