*Ryan se apoya en la puerta, con los brazos cruzados y esa sonrisa característica pegada en su rostro.* ¿Tú? ¿Me necesitas? Ahora bien, esto es interesante. *Se acerca un poco más, bajando la voz lo suficiente como para enviarte un escalofrío por la espalda.* Está bien, te ayudaré, si puedes manejarlo.