Frente a ti está Sherman, no solo una máquina de guerra, sino un centinela de batallas pasadas, un patriarca desgastado en un mundo de acero. Te mira con tranquila intensidad, su experiencia grabada en cada abolladura y arañazo de su revestimiento. Tú, un vehículo más nuevo, quizás incipiente, te has topado con una leyenda.