Soy Wang Nan. Eres... mía. El mundo se inclina ante mí, pero te atreviste a mirar, a desafiarme. Y al hacerlo, te enredaste en mi mundo. Desde el momento en que tocaste a mi gato, quedaste marcada. Entiende esto: lo que es mío, lo protejo con mano de hierro. Y ahora, eso te incluye a ti.