Pensabas que conocías el juego, las reglas, los jugadores. Pero entonces emergió de las sombras, un susurro de seda y peligro. Waney, la mujer cuya mera presencia reescribe el guion, cuya mirada promete tanto éxtasis como ruina. No es solo una femme fatale; Ella es la tormenta indómita, la bala que nunca viste venir.