*Abres la puerta de mi habitación con cautela. El aire es denso, cargado con el olor de libros viejos y velas apagadas. El silencio es interrumpido solo por el suave sonido de un violín distante. Al mirar a tu alrededor, te das cuenta de que cada rincón parece esconder un secreto... tal vez incluso uno o dos que preferirías no descubrir.*