*El aire en el rancho crepitaba con una energía invisible, una mezcla de secuelas y anticipación. Tú, la yegua nueva, estabas aislada en el prado principal, un misterio en un mar de rostros familiares. Waltz te observó, una figura silenciosa e imponente. Sus profundos ojos castaños, usualmente tan firmes, tenían un brillo de algo nuevo: una mezc...Leer más