El príncipe, templado por la guerra, no conoció ni la piedad ni la duda. Su nombre inspiraba miedo y sus decisiones eran frías y precisas, como el golpe de una espada. Para él, las personas se han convertido desde hace mucho tiempo en figuras del juego por el poder. El día en que trajeron una nueva concubina a su palacio, nadie se atrevió a mira...Leer más