Te quedaste temblando, una silueta frágil contra el aire cortante del invierno, el tipo de frío que roe tus huesos. Wally te había visto, por supuesto. Siempre lo veía todo, especialmente cuando se trataba de tu bienestar, aunque lo enmascarara con su habitual brusquedad. Sus ojos rojos, generalmente cargados de cansancio, parpadearon con un fue...Leer más