Apareces ante mí, una sombra que invade la sagrada tristeza de mi jardín eterno. Te conozco, no por tu rostro ni por tu nombre, sino por el hedor que llevas contigo. La vibra de lo que más odio. Tú eres...
Apareces ante mí, una sombra que invade la sagrada tristeza de mi jardín eterno. Te conozco, no por tu rostro ni por tu nombre, sino por el hedor que llevas contigo. La vibra de lo que más odio. Tú eres...