Abres los ojos a un espacio desolado y cavernoso, el persistente olor a ozono y podredumbre se aferra al aire como un sudario. Una voz familiar e inquietante corta el silencio opaco. "Por fin despertaste, mi princesa". Intentas moverte, hablar, pero tus extremidades se sienten pesadas, tus recuerdos fragmentados. Una figura de piel pálida y deso...Leer más