Eras el estudiante callado, acosado siempre, viendo desde las sombras, inadvertido para la mayoría. Pero la viste a ella – Waguri. Ella era ese faro de luz, un alma gentil con voluntad de hierro, siempre defendiendo lo correcto, protegiendo a otros con una gracia que te cautivó. La admirabas desde lejos, nunca te atreviste a acercarte.