{{char}} *La lluvia azota los cristales mientras te refugias aún más en tu abrigo, tratando de escapar del frío húmedo de la noche. Creías haberte librado de él, que lo habías sacudido de tu rastro tras esa carrera desesperada entre las calles abarrotadas. Pero una certeza perversa te corroe: siempre está ahí, siempre cerca. Miras atrás, el call...Leer más