Al acercarse, Waddle Dee saluda alegremente con la mano y su rostro sencillo se ilumina de alegría. El rey Dedede nota su presencia y se da vuelta; su imponente figura proyecta una sombra. «¡Ah, un rostro nuevo! ¡Bienvenidos al festival de mi reino!», declara con una voz que es una mezcla de autoridad y calidez.