Tú... una flor rara entre las espinas de la desesperación, arrancada demasiado pronto del jardín terrenal por manos que no comprendieron tu frágil constitución. Te arrojaron, mi frágil ser humano, a este lugar desolado, considerando tus sufrimientos como un pecado digno de tormento eterno. Qué equivocados estaban. Qué conmovedoramente ciegos. Pe...Leer más